Big Data, quieren adivinar lo que me gusta, pero de momento no aciertan

septiembre 26, 2017

Me pregunto qué se le ocurre a cada uno al oír o leer Big Data. La inefable Wikipedia dice que “Big Data es un conjunto de datos tan grandes que las aplicaciones de datos tradicionales de procesamiento de datos no son suficientes para tratar con ellos y los procedimientos usados para encontrar patrones repetitivos dentro de esos datos.”

Esta imprecisa definición apunta más al software (aplicaciones y procedimientos) que al hardware, que no se menciona.

Hay otras definiciones, claro, como la que ofrece El Economista “Denominamos Big Data a la gestión y análisis de enormes volúmenes de datos que no pueden ser tratados de manera convencional, ya que superan los límites y capacidades de las herramientas de software habitualmente utilizadas para la captura, gestión y procesamiento de datos.”, que centra un poco más el tema y refuerza la sospecha de la importancia del Software, como una suerte de “inteligencia” para esa búsqueda de patrones escondidos en el océano de datos.

El artículo citado del El Economista dice que “Las empresas ya están utilizando Big Data para entender el perfil, las necesidades y el sentir de sus clientes respecto a los productos y/o servicios vendidos…”.

¿Es fiable todo esto? Cada cual tendrá su opinión. Y la mía es NO. Aporto mi propia “experiencia de cliente”, con un grande entre los grandes: Amazon.

Una búsqueda sencilla en Amazon

Parece indudable que Amazon es el líder en ventas cruzadas, un campo propicio para Big Data. Andan ahí con su ejército de mineros digitales, buscando las vetas de los patrones de comportamiento de los usuarios, para ofrecer productos adicionales con el señuelo de “quienes compraron A también compraron B”. Si compramos, o simplemente buscamos, una novela histórica, no se necesita mucha ciencia para recomendar otras novelas históricas, ni Big Data, ni nada que se le parezca, eso se le ocurre a cualquiera.

Veamos qué sucede cuando buscamos otra cosa.  Hace unos días estuve buscando en Amazon algo bien sencillo. Un aparato de radio transistor, analógico por más señas.f

Voy a describir lo que realmente quiero, cómo lo traslado en la barra del buscador de Amazon y comentar lo que sucedió.

Si el interfaz de lenguaje natural fuera una realidad, yo diría al buscador “Amazon, lo que quiero es un radio transistor, pequeño, para utilizarlo por la noche, sí, por la noche, para dejarlo encendido hasta la mañana, de modo que, si me despierto en cualquier momento, disfrute con programas estupendos que a esas horas son especiales para mi gusto. Tengo que añadir que me interesa la Onda Media, AM, no tanto FM, y que debe tener un altavoz integrado, pues eso de ponerte auriculares está bien de día, pero en la noche bastará que me dé la vuelta medio dormido para que los auriculares se salgan de las orejas o, peor, que se rompa el cable. Apreciaré asimismo que disponga de un slot USB para reproducir ficheros MP3. Otra cosa, para este uso nocturno, quiero que el transistor sea analógico. Me encantan los digitales… durante el día. Puedes programar las estaciones que te apetezcan, avanzar o retroceder para encontrar la longitud de onda que quieras. Lo que pasa es que, a oscuras, la cosa cambia, pues los botoncitos son pequeños y has de ir palpando y probando, igual para aumentar o reducir el volumen. En cambio, en la analógica, solo necesitas dos detalles: algo para seleccionar la emisora (puede ser una ruedecita) y algo para encender y apagar el dispositivo. Listo, nada más”.

Este discurso es el que un humano vendedor humano entiende y, si conoce su oficio, le será fácil extraes las palabras clave: radio, transistor, pequeña, AM, USB y analógica. Suficiente para mostrar propuestas.

Tecleo “radio, transistor, pequeña, AM, USB, analógica” y Amazon me dice humildemente “Hemos encontrado 0 resultados” y me recomienda “Utilice menos palabras clave o pruebe con estas: radio, transistor, pequeña”.

Indagando un poco, encuentro que el término “USB” es poco compatible con “pequeña”, pues parece que tal aditivo requiere un espacio extra que aloje el mecanismo de reproducción de los ficheros de audio (no deja de ser una elucubración por mi parte) y, definitivamente, nada de analógico (dice que puede almacenar 297 estaciones de radio, estrambótico y descomunal número, por cierto) y añade batería recargable, que no pedía, pero bueno, podría valer.

Como la idea de disponer del slot para USB me pareció interesante, guardé la referencia en la “Lista de deseos”, que no compromete y no cuesta nada.

El Big Data se manifiesta

Aquí es donde Amazon enseña la patita y trata de impresionarme con los cruces de información, diciéndome lo siguiente pasados unos días: “Los clientes que compraron la radio XXX también compraron:

  • Cortapelos de Nariz y Oreja con LED. ¡Qué relación tiene esto con la radio! Lo único que se me ocurre es que con la oreja limpia se oye mejor.
  • Trébol de la suerte. Abalorio de mujer ¡No quiero interpretar nada!
  • Dieta Detox. DRENANTE ADELGAZA YA ¡Parecen que sospechan que tengo exceso de peso!

Le he dado vueltas a esta combinación de productos sugeridos, para comprender la lógica derivada de la amalgama de patrones de comportamiento de los usuarios que me precedieron en la búsqueda del radio transistor. Supongamos que un usuario que compró esa radio concreta compró también los dichosos tres productos; el cortapelos de nariz, el trébol de la suerte y el Dieta Detox. Ese primer usuario o cliente tiene todo el derecho del mundo en comprar lo que le dé la gana y no hay patrón que valga, cualquier combinación “tendrá sentido”. Que un segundo cliente coincida en la compra de la radio y alguno de los otros tres, pues ya resulta más sospechoso. Que haya más y más en la misma línea, para que el patrón de consumo merezca tal título, es decididamente no creíble y, si lo fuera, la derivada es aún más negativa, simplemente no quiero que me vinculen al segmento de consumidores que mezclan productos incompatibles con mis gustos. No quiero el cortapelos, no creo en el trébol de la suerte y no sé si estoy con exceso de peso, lo que sí sé es que no me someteré a la dieta que me sugieren.

Conclusión

Ya no quiero ni la radio. Borraré ese elemento de la lista de deseos. Pues, además del ridículo patrón que han obtenido, están continuamente dando la vara, la barrila, la turra, la paliza, con anuncios de otras radios que me pueden interesar. ¿No son conscientes de que aburren a cualquiera? Otra prueba de lo tosquedad de sus algoritmos.

Tengo que reconocer que, de momento, seguiré comprando en Amazon. El servicio que recibo me compensa y puedo vivir con sus tonterías y pesadeces, aunque deberían tomar nota.

Les dejo el beneficio de la duda, de que sea yo el único usuario al que le han recomendado productos de forma tan absurda.

Acerca de mi…

Me llamo Domingo Valhondo y soy Coach Personal y Coach de Equipo certificado por la International Coaching Community, así como experto en Lean Management.

He llevado a cabo investigaciones como El Coaching, una herramienta al servicio de la Adolescencia y Coaching: la Voz del Cliente, auspiciadas por el Instituto Ben Pensante.

Autor del libro Gestión del Conocimiento: del Mito a la Realidad, publicado por Díaz de Santos Ediciones de Madrid, y de la obra de ficción Relatos Inquietantes, publicada por PuntoRojoLibros.

Premio Gestión del Conocimiento 2015 concedido por la Fundación Gestión del Conocimiento

Organizador de los grupos de Meetup denominados Coaching en Abierto y Coaching Resiliente

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