Los días contados de Google

febrero 21, 2018

¿Es Google un monopolio? ¿Representa Google un freno a la innovación? George Soros lo tiene claro: Google (y Facebook) son “Monopolios… son un obstáculo a la innovación… y una amenaza”. George Soros no es un cualquiera, predijo el hundimiento de la Libra en 1992, es una las mayores fortunas del mundo según Forbes y partidario del liberalismo económico.

Soros arremetió duramente contra Google y Facebook, durante una cena con periodistas en el Foro Económico Mundial en Davos, Suiza, contra el poder de las empresas tecnológicas de Estados Unidos, añadiendo que estas compañías tienen los días contados, aunque no dice cómo se las frenará.

El peligro para la democracia se debe, según Soros a que “A medida que Facebook y Google se han convertido en monopolios cada vez más poderosos, se han convertido en obstáculos para la innovación y han causado una variedad de problemas de los cuales recién ahora estamos empezando a darnos cuenta.

“Esto puede resultar en una red de control totalitario como ni Aldous Huxley o George Orwell (dos escritores que reflejaron en sus novelas los efectos de una sociedad totalitaria futurista) podrían haber imaginado”.

Un precedente pre-digital

Si hiciéramos una encuesta en la calle y preguntásemos por la Standard Oil Company and Trust es muy probable que la mayor parte de los encuestados desconocieran qué empresa estuvo detrás de tal nombre. Y es que hace más de cien años que la Standard Oil Company and Trust, el imperio industrial de John D. Rockefeller y sus asociados, controlaba el 90 % de las actividades de la industria petrolera de Estados Unidos.

El contrato firmado por las empresas que conformaban aquel conglomerado industrial les permitía comprar, crear, disolver, fusionar o dividir las compañías integrantes y, desde su concepción, la Stardard Oil Company, diseñó un laberinto de estructuras legales, que hizo que su funcionamiento fuera virtualmente impermeable a la investigación de las autoridades y al conocimiento público.

Su desmedida capacidad de producción y control del mercado llevó a la Standard Oil a prácticas monopolísticas (de hecho, se la considera como el primer monopolio de la historia), llevando a la quiebra a muchas empresas pequeñas y medianas del sector (grandes no había, solo la propia Standard Oil).

A John D. Rockefeller se atribuye una frase que, sea o no auténtica, refleja de forma certera su sentido empresarial y su paradigmático poder económico: “La competencia es un pecado, por eso procedemos a eliminarla”.

Este imperio fue finalmente desmembrado en 34 sociedades en 1911. La Corte Suprema de los Estados Unidos confirmó que la estructura y las prácticas de la Standard Oil se ajustaban al término de “monopolio” según la Ley Sherman (Anti-Trust). Exxon, Mobil, Chevron, Amoco (hoy integrada BP), Conoco y Phillips Petroleum son algunas de las compañías que han llegado a nuestros días y que se crearon en el fraccionamiento de la Standard Oil.

Lo que percibo de Google

Soros no hay más que uno y no soy yo. No predije la caída de la Libra, ni doy conferencias de prensa en el marco del Fondo Monetario Internacional. No obstante, intuyo y me huele mal esa avidez de Google por capturar todo lo que se mueve por Internet, por crear un entorno opresivo de datos, imágenes, videos y cualquier cosa que merodee por la red. En este sentido me parecen muy acertadas las referencias a Aldous Huxley y a George Orwell de Soros, por ahí van los tiros en cuanto a riesgos para la democracia.

Con respecto al freno a la innovación, resulta a primera vista que Google es una empresa innovadora ¿se puede dudar de ello? Cuesta asumirlo, claro. Ese buscador cada vez más sofisticado, que anticipa lo que vas a escribir, lo que estás buscando, ese sistema operativo de móviles, Google Earth, Google Maps, con su GPS, el navegador Chrome (ya estaba bien tanto Internet Explorer), el traductor de 80 idiomas, el coche autónomo, su relevante papel en la Universidad de la Singularidad. Cansados estamos de ver esas oficinas de Google, como paradigma de espacios que inspiran, en los que los empleados encuentran el entorno, el ecosistema ideal para desarrollar su talento, para aportar lo mejor de ellos al proyecto empresarial. Y parece que está bien ahí. En el más reciento estudio de The Best Place to Work Facebook aparece en el ¡el número 1! Y Google en el 5.

Entonces ¿qué quiere Soros? No lo sabemos, aunque podría decir que esa lista de logros es insuficiente para un gigante del sector como Google y que el hecho de que los empleados estén encantados no significa que estén contribuyendo al bienestar de la sociedad, sino más bien están siendo colaboradores más o menos conscientes de esa estructura de “Un mundo feliz” o de “Gran Hermano” (si esto es lo que diría Soros, sería coherente con sus declaraciones).

Al principio fue la sencillez

Google no inventó el buscador, no. En 1993 apareció Wandex, el primer buscador (ni idea, menos mal que tenemos Wikipedia) y en 1994 WebCrawler, primer “buscador de texto completo”. Pronto siguieron otros como Excite, Infoseek, Inktomi, Northern Light y Altavista… y otros como Yahoo, Terra ¿recordáis su cartel luminoso en Nueva York? Y Lycos, ¡por favor,  me había olvidado que un día fue importante!

Todos eran abigarrados, como páginas amarillas trasladadas a la pantalla. Era el principio, por supuesto.

Y en esto llegó Google

En 1996 apareció Google, aunque al principio se llamó BackRub (nombre bien feo, por cierto).  Wikipedia dice (el subrayado es mío): “BackRub basaba la importancia de los sitios web en la cantidad de enlaces que recibía. Presentaba una interfaz muy sencilla y capaz de mostrar al usuario los resultados más relevantes para cada una de las búsquedas.

Con la llegada de Google, el modo en que los motores de búsqueda funcionaban cambió de forma radical, democratizando los resultados que se ofrecen en su buscador. Google basó el funcionamiento de su motor de búsqueda en la relevancia de los contenidos de cada sitio web para los propios usuarios, es decir, priorizando aquellos resultados que los usuarios consideraban más relevantes para una temática concreta. Para ello patentó su famoso PageRank, un conjunto de algoritmos que valoraban la relevancia de un sitio web asignándole un valor numérico del 0 al 10.”.

Y todo ello con esa tirita alargada para introducir la pregunta, máxima limpieza y simplicidad, ¡Qué bien!, eran los usuarios los que asignaban la relevancia o pertinencia de los resultados, de modo que el sistema sería cada vez más preciso. Es lo que Wikipedia define como “democratizando los resultados”, en tanto que unos cuantos años después (es decir, hoy) Soros, como hemos visto, considera que Google (y Facebook) son “una amenaza para la democracia”.

Lo cierto es que ese sencillo espacio de búsqueda, que como tal ahí sigue, ofrece ahora una lista de resultados dominados por los “anuncios”, tanto al principio de la página como al final de la misma, dejando unos cuantos resultados “orgánicos” en medio, como en un poco atractivo sándwich, en el que todo está dominado por lo que se paga, bien en la subasta de AdWords o bien de forma indirecta, a través de sus intrincados algoritmos que cambian según su propio criterio y donde el inicial carácter democrático ha desaparecido por completo.

Tarde o temprano habrá una rebelión de los navegantes. Sin ser George Soros, lo anticipo.

Una curiosidad: Ask Jeeves, otro buscador histórico, creado justo el mismo año que Google. Ahí sigue como www.ask.com con el aspecto ultra limpio del antiguo Google: una barra para introducir la pregunta y ¡nada más! Ha seguido el camino inverso, de lo complejo a lo simple. Demasiado tarde, supongo.

Acerca de mi…

Me llamo Domingo Valhondo y soy Coach Personal y Coach de Equipo certificado por la International Coaching Community, así como experto en Lean Management.

He llevado a cabo investigaciones como El Coaching, una herramienta al servicio de la Adolescencia y Coaching: la Voz del Cliente, auspiciadas por el Instituto Ben Pensante.

Autor del libro Gestión del Conocimiento: del Mito a la Realidad, publicado por Díaz de Santos Ediciones de Madrid, y de la obra de ficción Relatos Inquietantes, publicada por PuntoRojoLibros.

Premio Gestión del Conocimiento 2015 concedido por la Fundación Gestión del Conocimiento

Organizador de los grupos de Meetup denominados Coaching en Abierto y Coaching Resiliente

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