Testimonios

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Cristina García
Roma – Italia

“Hasta antes de iniciar el coaching con Domingo sentía bastante resignación con la enfermedad que me había tocado vivir. Una inmunodeficiencia común variable que me ligaba de por vida a un tratamiento…Mi salud era la espina clavada que me ensombrecía, la dura realidad de saber que eso que tanto soñaba era tan inalcanzable como el sol.

Comencé a trabajar con Domingo analizando cómo me sentía y qué es lo que yo pensaba que me hacía sentir así. Todas las semanas le enviaba una gráfica de mi estado de ánimo, explicando el por qué me sentía más fuerte o más débil, buscando una explicación lógica y razonable. Después de analizar con él durante varias semanas estas gráficas, llegué a la conclusión de que el problema no era el efecto que debía hacer el tratamiento en mí, sino el efecto que yo pensaba que verdaderamente hacía.

Comprendí que ponerme un tratamiento que me hacía perder una hora a la semana no es nada si lo comparas con lo bien que puedes llegar a sentirte y la de cosas que puedes llegar a hacer gracias a él. Empecé a pensar qué era lo que en verdad me hacía sentirme débil y me di cuenta de que no era nada, simplemente esa mentalidad de persona enferma que tenía…

Actualmente me encuentro trabajando en Italia, viviendo el día a día, aprovechando cada momento que la vida me regala. Atrás quedaron los días en los que parecía ser una chica alegre que escondía la cruz de su enfermedad. Ahora puedo decir que soy completamente feliz y que me siento más sana que nunca a pesar de tener que sentarme cada domingo un ratito en el sofá para pincharme más vida.

Solo puedo dar las gracias a Domingo por hacerme ver que la vida es como tú quieres que sea y que eres tú mismo quien elige como enfrentar cada situación que se presente. En la vida solo existen los límites que tú quieras ponerte, yo cada día veo ese sol del que os hablaba más cerca.

Hoy por hoy puedo decir que soy una persona plenamente feliz y que no tengo miedo a vivir. Ya no me lamento por mi enfermedad, ya no me siento atada a un tratamiento, ahora es el quien está atado a mí, como si de beber agua se tratara. Si mi objetivo era llegar a ser una persona normal creo sinceramente que he superado todas mis expectativas.
Os animo de verdad a hacer coaching con Domingo porque el resultado seguro que será maravilloso.”

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Francisco Camacho
Quito – Ecuador

“El proceso de coaching con Domingo ha sido una oportunidad de crecimiento y desarrollo para mí y he aprendido que, con una guía adecuada y profesional, puedo llegar a encontrar respuestas a mis problemas, teniendo en cuenta que en mi vida lo que mandan son mis valores y principios.

Tras el proceso de coaching estoy más alerta de los comportamientos que debo corregir. Busco soluciones antes que problemas y veo de una manera más positiva las circunstancias que se me presentan día a día y me aplico a mí mismo la máxima de “valorar lo que tengo y luchar por lo que quiero”.

Recomiendo a Domingo como coach pues, además de ser un excelente profesional, considero que es una persona muy sabia y llena de experiencia. Me ha guiado hasta encontrar la respuesta a mis dudas, con objetividad, sin juzgar mis creencias ni mi forma de pensar. Su rol fue determinante al dar un seguimiento permanente y reenfocándome cuando me desviaba por las circunstancias.”

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Mar Márquez
Madrid – España

“Lo primero de todo que quiero decir, es que me siento realmente afortunada de haber tenido la oportunidad de conocer a Domingo, porque gracias a su coaching me ha cambiado la vida.

Cierto es que ya tenía la inmensa suerte de conocerle antes de iniciar el proceso de coaching. Éramos ya buenos compañeros de trabajo y tengo que admitir que todo lo que Domingo hacía y me proponía siempre me entusiasmaba porque sabía que algo nuevo y bueno aprendería. Siempre tan innovador y tan buen trasmisor de conocimiento, yo siempre estaba ahí dispuesta para probar cualquier nueva idea o estudio en el que estuviera trabajando.

Pero un buen día, me propuso algo diferente. En esta ocasión, quería que le ayudara a poner en práctica un nuevo conocimiento con el que pretendía ayudarme en algún aspecto de mi vida donde necesitara mejorar. Yo sin pensarlo dos veces, porque siendo él mi respuesta era prácticamente espontánea, acepté encantada. En aquel momento ni me planteé tan siquiera sobre qué aspecto de mi vida íbamos a trabajar. Pero me tomé muy en serio su propuesta y comencé a pensar… ¿En qué podría ayudarme a mejorar? Realmente me considero una persona muy positiva, con buena energía y sentimientos. Pero sí, había algo en mí que no me permitía disfrutar al 100% de mi vida, porque era una espinita que me tenía bastante bloqueada en el aspecto profesional y esto afectaba mucho también mi parte más personal. Digamos que no me sentía del todo a gusto conmigo misma y eso, inconscientemente, era lo que proyectaba. El problema era que por circunstancias de la vida, no había completado mis estudios universitarios, y aunque yo siempre me he visto una gran profesional, el no disponer de esa titulación me hacía sentir acomplejada con respecto al resto de mis compañeros. Por un lado me enorgullecía trabajar en grandes proyectos en los que colaboraba o lideraba, porque eso era la evidencia que necesitaba para demostrar que me merecía estar a la altura del resto de compañeros que tenían mayor categoría profesional que yo. Pero la realidad es que mi “acreditación” era inferior, aunque yo me sintiera jugando en “1ª división”. Eso me acomplejaba muchísimo y poco a poco acabé proyectándolo en mi entorno. Llegué incluso a sentir que los demás me ponían barreras para que no consiguiera llegar más arriba. Y todo esto me llegó a obsesionar, lo que me impedía cada vez más avanzar y disfrutar con mi trabajo y en mi vida personal.

Todo esto que yo sentía, y que tampoco había podido contarlo a nadie de plena confianza porque en realidad aunque te escucharan no te podían ayudar, me vino con fuerza a la cabeza en el momento en que sentí que el coaching de Domingo me podía ayudar. Desde la primera sesión ya supe que era el comienzo del camino que me ayudaría a superarlo. Primero sacando a flote todos mis pensamientos y sentimientos para que quedara clara cuál era mi situación, y entonces Domingo comenzó a utilizar sus sabias técnicas para que yo misma me fuera dando cuenta que esas barreras que veía, realmente no estaban o, si existían, seguramente las podía saltar porque quizás no eran tan altas ni tan fuertes como yo pensaba. Empecé a ver que el plato no estaba tan sucio como pensaba… Que el tiempo, mi comportamiento y mis ganas de superarme cada día, hacían que el agua limpia cayera sobre el plato y entonces comencé a verlo todo más limpio y claro. Me empecé a aceptar como era yo y como era la situación. Algo casi mágico sucedió, porque empecé a liberarme del peso de mis pensamientos que tanto me bloqueaban. Y me di cuenta de que ya hay que disfrutar en el camino, sin ni siquiera haber llegado a la cumbre.

Recuerdo que tuve que poner una fecha en el calendario de ese año, que sería el día en que se iba a cumplir mi objetivo. Domingo me pidió incluso que lo visualizara, cómo sería ese momento… Ese ejercicio, me dio incluso más poder, porque si ya lo veía, estaba de mi mano que se cumpliera.

Las técnicas de Domingo no dejaban de sorprenderme, ya no sólo porque funcionaran a la perfección, sino porque disfrutaba ya sólo poniéndolas en práctica. Llegó un momento en que ansiaba la siguiente cita de coaching con Domingo… ¿Qué me propondría esta vez? Pensaba. Y cuánto conseguiría una vez puesto en práctica. Además, necesitaba casi a cada momento contarle lo que estaba sintiendo. Era como si un poder sobrehumano se estuviera apoderando de mí, como si todo lo que tocara se convirtiera en oro, porque creía tanto en mí, sentía una seguridad arrolladora, que me sentía capaz de conseguir cualquier cosa que me propusiera.

Y aquel sentimiento iba en aumento, cada vez más y más… Era como si todas las piezas comenzaran a encajar de repente. Veía que como me había desbloqueado, yo misma estaba consiguiendo que todo comenzara a fluir. Casi incluso sin realizar el menor esfuerzo. Es curioso, me había pasado años sufriendo y luchando por conseguir aquello que nunca llegaba a tener y que cada vez veía más imposible y lejos. Y ahora, disfrutando de cada cosa que hacía, de estar cada día al lado de mis compañeros, incluso con aquellos que pensé que eran los que me ponían las barreras, ¡ahora les veía a mi lado derribándolas! Y todo esto me hacía muy feliz, ya estaba disfrutando el camino y cuando de repente comencé a sentir que ya ni incluso me preocupaba mi objetivo, que era la acreditación, porque estaba consiguiendo cosas más grandes… Llegó. Pero es que cuando se cumplió mi objetivo, resulta que a la vez es como si se estuvieran cumpliendo más sueños que me hacían disfrutar incluso por encima de mi objetivo principal. ¡Ya era feliz sin la acreditación! Eso era lo más grande que podía sentir y que jamás me habría imaginado sin la gran ayuda de Domingo.

Cómo explicar que Domingo me hizo brillar con luz propia y que sin duda recomiendo a cualquier persona que sienta que su vida podría mejorar, en el aspecto que sea, que se ponga en manos de Domingo porque si confía en él y en sus magníficas técnicas de coaching comprobará que todo es posible si crees en ti. Que podrás llegar hasta donde tú quieras y que todo fluye si nos liberamos de las cosas que nos bloquean y no nos dejan avanzar.

Aprovecho para agradecerle de corazón a Domingo toda su generosidad y todo su interés y disposición para que yo haya podido hacer realidad mi sueño, pero por encima de todo, para que hoy pueda ser la persona tan especial que soy. Y que estoy convencida de que sin él no lo habría conseguido.”

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Rafa García Aguado
Ibiza – España

“Domingo supuso para mí un gran descubrimiento. Nos conocimos de casualidad hace menos de 3 años y acabamos haciendo coaching durante unos meses.

En poco tiempo supo hacer que yo mismo me abriese paso en la dirección correcta haciéndome pensar para que yo pudiese tomar decisiones precisas y adecuadas.

Esa orientación cambió satisfactoriamente mi rumbo mental, personal y profesional. Es una persona brillante, sabe escuchar y entiende las particularidades de cada nivel profesional. Tiene empatía, es sosegado, transmite calma, es riguroso con el trabajo, en definitiva, un gran profesional.”

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El cliente prefiere no revelar su nombre
Port of Spain – Trinidad y Tobagofotografia

Thank you for all your words of wisdom, I will remember them throughout my career.

Gracias por todas tus palabras de sabiduría, que recordaré a lo largo de mi carrera.